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viernes, 12 de abril de 2019

LA IMAGEN

Imagen y realidad.


Las imágenes son parte de nuestras vidas. Mira a tu alrededor ¿Te has parado a pensar cuánta información recibes a través de imágenes en un solo día? Probablemente estamos tan familiarizados con ellas que no somos conscientes de hasta que punto nos afectan.

Las imágenes nos muestran una realidad filtrada por el ojo de quién las crea.



No importa que sea un dibujo, una pintura o una fotografía, lo cierto es que en parte el mensaje nos llega sesgado por diferentes factores. La intencionalidad que tuvo el artista a la hora de realizarla, el material utilizado, nuestra experiencia previa o nuestra predisposición ante un tema concreto pueden afectar a la lectura que hagamos de una imagen.


Las imágenes son una representación de la realidad no la realidad.
Observa esta foto:
Si te pregunto que ves lo mas probable es que tu respuesta sea: ¡frutas!, una manzana , un limón....
Sin embargo, no podemos sentir  las texturas,  tocar las gotitas de agua u olerlas, en 

definitiva, no son frutas , es una representación de las frutas , aunque sea muy fiel a la 

realidad.

Cuando miramos una imagen, una representación de la realidad, se produce una pérdida 

de información con respecto al objeto real, que recibe el nombre de entropía. 

Debes aprender a interpretar las imágenes.


Diferenciar la realidad de aquello que nos muestran las imágenes te ayudará a 

comprender un entorno en el que prima lo visual






¿QUÉ ES UNA IMAGEN?

Huyendo de la crítica» del catalán Pere Borrell, donde un niño con mirada de locura quiere salir del cuadro antes de que las críticas lo destruyan.

Un marco dorado ficticio hace de frontera entre el mundo real y la pintura. El  niño l parece saltar a nuestra realidad.

El término imagen proviene del latín imago que a su vez nos remite a imitar (retrato o reproducción). El diccionario la define como ” representación de una cosa” y  por extensión como “representación mental de alguna cosa percibida por los sentidos”. 
 Frente a la palabra y la razón que han sido consideradas históricamente la fuente del conocimiento del mundo, la imagen ha quedado relegada a un segundo plano y ha sido considerada  como una forma de conocimiento menor puesto que sólo alcanzaba  la apariencia  de las cosas mediante la mimesis (copia o imitación)



Cuando los hermanos Auguste y Louis Lumiére estrenaron su documental "L´arrivée d´un train á La Cioat" en 1895, los presentes se alzaron de sus asientos asustados pensando que iban a ser atropellados por la locomotora que avanzaba hacía ellos en la pantalla. Probablemente esta historia sea una exageración, pero el hecho de visualizar imágenes en movimiento por primera vez debió confundir a los presentes, que en algún momento dudarían sobre si aquello que se les venía encima era real o era una representación


Y a pesar de que han pasado casi 120 años, la sensación debió ser muy parecida a la que sintieron algunos de los espectadores de "Avatar" en 3D, que movían sus manos en la sala intentando tomar los objetos que aparecían en la pantalla, ya que la visión se presentaba tan real que parecía que se podía tocar, aun sabiendo que se trataba de un film, es decir, de una imagen.




A veces sucede lo contrario, aunque vemos las imágenes nos negamos a creer eso que nos muestran, de hecho hay mucha gente que piensa que estas imágenes fueron un montaje y que el hecho que narran nunca sucedió realmente. Incluso se dice que fue un documental encargado al director de cine Stanley Kubrick, una parodia en plena guerra fría, es más, el 94% de los americanos creen que los astronautas del Apolo 11 jamás pisaron la Luna



Hoy día podemos afirmar que la imagen es una forma y un proceso de conocimiento, hasta el punto de que cuando aprendemos algo nuevo  la expresión común de “hacerse una idea de algo” es coloquialmente equiparable a la de “hacerse una imagen de algo”. Como por ejemplo, cuando después de una serie de explicaciones mediante las que el profesor trata de enseñarnos algo comprendemos de pronto lo que nos quiere decir y de forma coloquial exclamamos “ah, si, ya lo veo”. En este sentido ver también equivale a comprender.
Tener una imagen de algo equivale pues a tener el conocimiento de algo. Las personas invidentes pueden construir imágenes mentales a través del tacto y la forma y textura de las cosas que tocan, imágenes que, al igual que las personas videntes le proporcionan un conocimiento

Para Abraham Moles  la imagen que vemos al natural o que vemos representada en un cuadro o una fotografía no es la realidad sino la forma que tenemos de representarla para poder llegar a conocerla. La realidad es un conjunto de fenómenos muy complejos que además transcurren en el tiempo y que no podemos percibir de forma completa.
Así, tenemos que distinguir la información puramente visual, los datos ópticos que recibimos mediante nuestro sistema visual, de la imagen mental que con ellos desarrollamos. 

Por ejemplo si situamos frente a un árbol a un niño pequeño, ya con su sistema visual desarrollado,  el niño recibirá los estímulos visuales  que llegan al ojo en forma de luz reflejada, percibirá un conjunto de formas y colores pero ¿podríamos decir que sabe que lo que está viendo es un árbol?. Si nunca le han mostrado uno,  o le han dicho “esto es un árbol” no habrá asociado esa serie de estímulos visuales a esa serie de ideas y aún no tendrá en su cabeza la imagen completa de un árbol. 



Es decir las imágenes no solo son lo que vemos sino lo 

que nos enseñan a ver: son también construcciones

 sociales y culturales




No comprendemos el mundo únicamente desde lo que percibimos a través de nuestros sentidos sino también, siempre dentro de un sistema social y cultural.


¿Es posible entonces separar lo que vemos de lo que 

sabemos o creemos? 


El historiador del arte  E. H. Gombrich  sostenía que no existe mirada inocente, en el sentido de que no hay mirada independiente de nuestra historia perceptiva y nuestra historia cultural. Esto significa que la cultura en la que vivimos afecta el modo en que vemos: toda experiencia de percepción se inserta en un marco más amplio que tiene que ver, en la mayoría de los casos con el entorno, la cultura y las experiencias. Nuestro ojo está cargado de un saber y unos esquemas mentales previos. En la mirada se cuelan prejuicios: nos acercamos a las imágenes con juicios previos personales, históricos, culturales. Nuestra mirada es una mirada que está formada y conformada por la cultura, es por eso que, volviendo a Gombrich, “no hay ojo inocente”.

Gran parte del poder de las imágenes reside precisamente en esta confusión entre la imagen mental (lo que sabemos) y lo que vemos. Las imágenes son una representación de la realidad no la realidad. Ante un cuadro de Van Gogh podemos ver claramente que no trata de representar la realidad tal y como la vemos, usando el poder de la representación trata de trasmitirnos mas bien como él la ve y la siente. En este caso el poder de las imágenes se usa para expresar, comunicar, llegar a otras personas.